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Ser padre de un Niño Asperger: ¿Quién es el diferente?

por | Jul 20, 2018 | Historias Reales 2 | 0 Comentarios

Emilio Silva, gerente comercial de la empresa Muebles Kids, cuenta a Mundo Papá la experiencia con su hijo David, que tiene síndrome Asperger.

Emilio Silva, gerente comercial de la empresa Muebles Kids, cuenta a Mundo Papá la experiencia con su hijo David de 15 años, que tiene síndrome Asperger, en la siguiente columna.

Cuando me preguntaron por cómo es la vida de un padre con un maravilloso hijo Asperger se me ocurrieron muchas respuestas posibles, incluso unas muy creativas y elaboradas, sólo que al ver a mi hijo todo cambió de repente y tuve que modificar mi respuesta.

Un Niño Asperger es un mundo en sí mismo y yo sin darme cuenta era parte de él. Esto podría ser un gran problema porque hay diferentes niveles del síndrome y por lo mismo es muy diferente vivir así, tanto para ellos como para los que los rodean. Todo se resume en Neurotípicos (personas comunes y corrientes que viven en sociedad, con parámetros definidos y reglas claras) y los Autistas/Asperger (Personas con un alto potencial intelectual, pero poco cercanas a la sociedad, viven en su mundo, disfrutan de sus propias cosas y son complejas).

Esta diferencia real me puso a pensar: ¿por qué él es tan diferente, si todos somos iguales? Y llegó una respuesta como una revelación a mí… ¿Somos realmente iguales? Yo no soy igual a la mayoría de los que conozco, es más, soy bastante diferente y tengo actitudes muy distintas. ¿Tal vez no somos muy iguales que digamos no?

Y mi David, él tal vez es muy directo, no tiene filtros, no tiene empatías, ¡y su piel es muy sensible! No le gusta la ropa muy rasposa como los jeans, pero ama los polerones con pelitos porque son muy suaves, ¡y a mí también me agrada lo suave!  ¿Somos muy diferentes, no? Pero lo importante es aprender a adaptarnos a nuestras diferencias, a mimetizarnos con el resto y a integrarnos a lo que no conocemos sin permitir que nos afecte mucho.

Cuando descubrí eso, empezamos a entrenar con mi hijo y buscamos sus puntos débiles, donde claro, está su interacción social. Él empezó a buscar programas donde contaran muchos chistes para comprender por qué otros se reían con algunas cosas que a él le parecían malas. Me decía: ¿por qué se ríen si alguien se cae? ¡A lo mejor le dolió a esa persona! Yo no entendía cómo explicarle que es divertido cuando pasan algunas cosas y recién después de reírnos, vemos cómo ayudar a la persona que, por ejemplo, se cayó.

Bueno, con el tiempo entendió incluso el doble sentido de nuestra cultura o que le pongamos nombres de animales a todo. Jajajaja… Él también tiene un vocabulario muy extenso y con palabras de adulto que hasta a nosotros nos sorprende, su humor se transformó en algo muy divertido porque nos obliga a pensar y al darnos cuenta lo torpes que somos de repente nos provoca mucha risa. Es más, ¡¡¡inventamos la palabra Aspergaso!!! Sus hermanas lo aman…

Nos ayudó mucho ir a Kenpo, nuestra escuela de karate que nos transmitió disciplina (que les gusta mucho a los Asperger por el orden) y seguridad, puesto que la norma era que cuando más oscuro el cinturón más control de nosotros mismos debemos tener, siendo conscientes de que podemos causar mucho daño si lo queremos, pero nuestra voluntad nos permite controlarnos al punto de dominar a nuestro rival. Esto le ayudó mucho con el abuso en el colegio del cual era víctima, él sabía que podía defenderse, sin embargo, veía que quienes trataban de abusarlo no eran capaces de afectar su voluntad y por eso lo dejaron de hacer y muchos buenos niños se volvieron sus amigos entrañables y tienen su propia pandilla.

Él juega Voleibol así que en la selección ya tiene otro grupo de amigos, también claro tiene buen estado físico y se está poniendo lindo, no porque yo sea el padre, más bien porque sus hermanas están muy celosas de otras niñas del colegio, Jajajaja, ¡¡¡son sus defensoras!!! Él entrena conmigo y sólo a mí me puede golpear con fuerza ya que prueba su capacidad que puedo soportar, en cambio con sus compañeros frena sus golpes para no causarles daño. Lo que más me gusta de mi hijo es que tiene Fe, no esa que cree algunas cosas o que algo puede ser. Él da por hecho que Dios existe porque está en su corazón, que creó todo lo que existe y es tan maravillosa la creación que le muestra al Creador cada día. Mi hijo nunca duda, ¡¡¡David tiene un amor perfecto!!! No tiene miedo porque su confianza está en Dios, es su Fe perfecta reflejada en no tener miedo.

Es un gran amigo, será un gran hombre, pero ahora es un gran hijo, podría hablar horas y llenar muchas páginas con lo que pienso de él, pero lo más importante es que me enseñó a entender que nadie es igual a otros, todos somos diferentes en la vida y la capacidad de entendernos con nuestros defectos y nuestras virtudes es lo que nos llevará a ser mejores personas cada día, él es mi próxima generación y veo que es mucho mejor que yo… Sin Duda, Sin Miedo… es mi hijo amado, David.

 

 

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