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“Papá, te amo muchísimo y no sabes qué haría sin ti”

por | Ago 8, 2018 | Historias Reales 2 | 0 Comentarios

Vicente Grasset, de 13 años, cuenta a Mundo Papá su experiencia como hijo de Boris. “A pesar de las diferencias, nos llevamos bastante bien y eso me hace feliz”.

Vicente Grasset, de 13 años, cuenta a Mundo Papá su experiencia como hijo de Boris en la siguiente columna escrita por él mismo.

Tengo que admitir que no tengo ni la más remota idea de cómo empezar esto, tengo muchas cosas que contar sobre mi experiencia como hijo. Bueno, pues con el comienzo de todo, ¿no?

Durante estos 13 años que llevo viviendo aquí, he experimentado una cercanía con el señor Boris Grasset, quien tuvo la buena o mala suerte de ser mi padre. A pesar de tener bastantes diferencias, como los gustos, nos llevamos bastante bien y eso me hace feliz. El problema que impide mayor contacto es el hecho de que mi papá trabaje y llegue bastante tarde a casa y no tengamos mucho para hablar.

Pero simplemente, lo admiro. Es demasiado sacrificado y siempre pone a los hijos primero de lo que venga. Siempre que compramos algo rico para comer él dice que no quiere, pero vamos, lo conozco, yo sé que igual quiere un poco, aunque siempre lo deja todo para nosotros. Siempre hace eso con varias cosas y tengo que hacerlo yo apenado por mi papá que no recibe nada… Es muy de piel, le encanta andar abrazándonos, suele ser muy optimista y es muy sensible, al igual que yo. Aunque a veces es un poco mal genio, se le quiere igual, después de todo, ha hecho muchas cosas por nosotros y por mí. Él es capaz de defenderme frente a cualquier persona o situación, y gracias a él, siento que me desarrollo correctamente gracias al entorno que hemos creado.

Confío muchísimo en él, siento que puedo decirle cualquier cosa sin miedo a que me desprecien después. Disfrutamos muchos puntos en común, como el jugar videojuegos, pero suelen ser antiguos porque es mucho más fácil para él así, aunque sabe que soy capaz de ganarle con un poco más de esfuerzo. La música es un punto clave entre nosotros, incluyendo toda la familia, todos cantamos y con mi padre nos gusta bastante la música de los 60’s.

Me gusta mucho salir con él a cualquier lugar, aunque detesto pedirle cosas, porque siento que no son necesarias y no debe gastar en mí de más. Aprovechamos el rato para conversar y unir mucho más esta relación. Pero lo que más agradezco que me haya acercado a Dios. Siento que, sin eso, no seríamos lo que somos hoy en día. Dios nos fortalece todo el tiempo y es capaz de curar cualquier malestar o conflicto entre nosotros. Gracias a lo que he aprendido y lo que me enseña, soy lo que soy. Qué sería de mí sin ese hombre…

Siempre me apoya en cualquier decisión que tome, incluyendo los estudios, motivándome para que siga creciendo y esforzándome siempre. Me fortalece en los momentos más complicados de mi vida, y siempre que cometo algún error, acudo a él.

Él ama a su familia y es bastante agradecido con las cosas más pequeñas al igual que yo. La comida, los amigos, el estar vivo, el poder ver y sentir… Pero lo que más agradezco en la vida es tener un papá. Conozco familias y amigos que se han desarrollado sin la presencia de un papá, y esto cada vez se masifica más, cada vez son menos familias las que cuentan con uno, y agradezco de todo corazón que lo tengo acá, acompañándome, para cualquier cosa que yo necesite.

Lo último que quiero hacer es darle gracias por forjar mi vida. No sabe cuánto lo amo y nunca dejaré de hacerlo. Gracias por acompañarme a cualquier tontera que se me ocurra, por cambiar mis pañales o mis ropas, por hacerme reír, por darme consejos, o simplemente… gracias por ser tú. Te amo muchísimo y no sabes qué haría sin ti.

 

La familia de Vicente Grasset.

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