fbpx

“Mis hijos no hacen música pensando en lo comercial”

por | Jul 9, 2018 | Entrevistas 2 | 0 Comentarios

Claudio Narea, ex guitarrista fundador de la banda de rock Los Prisioneros, cuenta a Mundo Papá cómo traspasó su veta artística a Daniel, Juan Pablo, Elisa y Alma. 

Claudio Narea, ex miembro fundador de Los Prisioneros, actualmente tocando guitarra junto a Miguel Tapia en Los Prisioneros Narea y Tapia, afirma que “ser papá es de las mejores cosas que me pasó en la vida. Recuerdo que cuando eran chicos mis hijos, iba a comprar naranjas y les hacía jugo antes de que se fueran al colegio. Y yo era ‘la policía de los dientes’, porque andaba todo el tiempo preguntándoles si se los lavaron, lo que los beneficiaba pues nunca tenían caries”.

En entrevista con Mundo Papá, Narea cuenta que tiene cuatro hijos, que son Daniel de 31 años, Juan Pablo de 27 años, Elisa de 11 años y Alma de 1 año, a quien, previamente a esta conversación telefónica, acababa de hacer dormir después de mudarla.

¿Cómo es ser nuevamente papá a los 51 años?

Voy a cumplir 53 años el 13 de julio, y ser papá a los 51 años fue sorprendente, no estaba en mis planes ya que lo había descartado, pero Alma cambió mi opinión. Lo que yo tenía como programa de vida se fue al tarro de la basura y empezó algo nuevo, más feliz.

¿Te gustaría tener más hijos?

Daniela quiere tener más hijos, pero yo creo que no es el momento todavía porque Alma está muy pequeña y además mi pareja es arquitecto, se ha postergado profesionalmente por su labor de madre y sería bueno para ella retomar sus actividades en ese sentido, aparte que ser padre requiere más tiempo y dinero. Yo me lo tomo con calma.

Tus hijos son de tres mujeres distintas. ¿Has logrado mantener una buena relación con ellos?

Me relaciono súper bien con todos mis hijos, sólo que a los mayores los veo menos, porque trabajan bastante al igual que yo, vivimos lejos y tienen sus propias familias. Me gustaría que fuera distinto, pero no es muy fácil juntarnos muy seguido. El otro día nos encontramos porque era el cumpleaños de uno de ellos, y almorzamos, son positivas esas instancias.

Eso se notó cuando uno de tus hijos, Daniel, salió en defensa tuya luego de que lanzaras al público el libro biografía de Los Prisioneros, con fuertes revelaciones acerca de Jorge González.

No solamente me defendió porque fuera el papá, sino porque él sabía que lo que yo estaba diciendo era verdad. Aquello hacía más fuertes y creíbles sus palabras. Fue bueno que lo hiciera, me gustó.

¿Cómo lograste compatibilizar tu carrera musical con ser papá?

Siempre he sido independiente y ensayado en casa, así que mi trabajo me permite tener tiempo con mis hijos. Por ejemplo, recientemente toqué el fin de semana en Coquimbo y ya el domingo estaba de vuelta en Santiago, quedando con días para compartir con Alma, apoyando a Daniela, mi pareja, que se lleva más peso cuando debo viajar. La música me significa períodos de actividades, pero también de descanso en familia, donde aprovecho de componer canciones y de perfeccionar el uso de mi guitarra.

Tú eres un papá que no es parte del machismo de antaño, entonces.

Aunque yo no me considero machista, ciertas cosas de esa cultura uno igual las tiene incorporadas. Me doy cuenta en conversaciones con mi pareja, donde ella me muestra que se lleva el trabajo más pesado en la crianza de Alma, porque yo soy el que viajo por mi trabajo musical. A veces uno se olvida que ella merece un descanso y que uno en ocasiones abandone todo para aportar más con nuestra hija, en este caso.

Antiguamente, los hombres creían que como trabajaban y se cansaban, tenían el derecho de irse a tomar alcohol con sus amigos el fin de semana o a jugar un partido de fútbol, pensando que la mujer debía estar a tiempo completo con los hijos. Y de eso todavía queda algo, pese a que está mejorando ese panorama en Chile.

¿Tu veta musical fue traspasada a tus hijos?

Mis dos hijos mayores se dedican en tiempo parcial a la música, paralelamente a sus trabajos, donde Daniel es Cientista Político y Juan Pablo abogado. Ellos tienen una banda de pop rock con dos amigos más y ya grabaron –de hecho, también componen-, por lo que están ensayando para tocar en vivo.

A Juan Pablo lo pusimos a estudiar teclado y piano desde los 10 años –duró unos 3 años en ese proceso- y lo hace bastante bien actualmente. Compone la música y Daniel las letras en esa banda. Pero más allá de ese detalle, nunca los forcé a entrar a este mundo, es más, ambos de grandes se tomaron el tema más en serio, con un estudio de grabación y una sala de ensayo que era mía.

Pero, de todos modos, son artistas musicales.

Sí. Juan Pablo toca teclado y guitarra, y Daniel toca el bajo, la guitarra y canta. Mi hija Elisa que vive en Francia tiene 11 años y estudia batería por partitura, está en el conservatorio. Yo le compré a ella una batería electrónica, con la que practica. Y yo creo que Alma también seguirá esa veta, porque en mi casa suena música todo el día, tengo el estudio de grabación ahí. A mí me gustaría, además que su mamá canta muy bien.

¿Sería positivo que tus hijos mayores pudieran dedicarse al 100% a la música, como tú?

A mí me parece bien que mis hijos mayores tengan sus profesiones, porque en Chile no hay espacio para tantos músicos. Son pocos los que pueden vivir de la música.

¿Pero ellos tienen condiciones para vivir de la música?

Es que en Chile no depende de que seas bueno o no, por ejemplo, hay grupos muy malos que sobreviven porque la gente tiene oreja de pato, sin gusto musical, escuchando lo que está sonando nada más. Esas bandas solamente cuentan con mérito comercial, van detrás de lo que puede pegar y de repente, le apuntan al blanco.

De hecho, hay rockeros que están haciendo cumbia porque vende y muchos de ellos son bastante malos, pero los sigue público. Mis hijos son de otra línea, no hacen música pensando en lo comercial, se nota en los gustos de buenos arreglos que tienen.

¿Piensas que la música es un factor importante en el desarrollo de los niños?

Hay un colegio que tuve la posibilidad de conocer el año pasado en Copiapó, que se llama Liceo de Música y es gratuito. Lo visitamos y tocamos junto a Miguel Tapia con la orquesta del lugar. Y a los alumnos les encantaba estudiar ahí, todos manejaban un instrumento desde primero básico hasta cuarto medio, pese a que no se fueran a dedicar a eso en sus vidas.

Esto es completamente distinto a lo que se ve en un grupo de chicos que destruyó hace poco el Liceo Amunátegui, quienes se nota que no valoran lo que aprenden en el colegio. La música es un aporte bastante positivo en los jóvenes, como observé en los alumnos de Copiapó.

Claudio Narea junto a su hija Alma.

 

 

Facebook Comments

Pin It on Pinterest

Share This