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“Mi hijo hace que todo esfuerzo, sudor y lágrimas valgan la pena”

por | May 21, 2018

Hernaldo Troncoso, de 28 años, nos cuenta su experiencia como padre primerizo de León.

 

Mi nombre es Hernaldo Troncoso, tengo 28 años, estoy casado con Nathaly hace más de 3 años después de una relación de casi 9 años y tenemos un hermoso hijo de 1 año, su nombre es León.

Sinceramente dentro de nuestras expectativas como matrimonio “joven” no estaba presente la idea de tener un bebé, en vez de eso, teníamos en nuestras consideraciones más importantes una alargada lista de aventuras que deseábamos cumplir. Pensábamos en viajar mucho, vivir en diferentes lugares y disfrutar el uno del otro por un largo tiempo.

Una tarde al llegar a casa, Nathaly estaba un poco más ansiosa y nerviosa de lo normal (ella cree que no me doy cuenta de algunas cosas, sin embargo, sí lo hago), me tenía una tremenda noticia: junto con unos zapatitos de bebé me contaba que en su vientre se estaba desarrollando una nueva vida. Desde ese momento todo cambió para mí, mis sueños se derrumbaron para darle el espacio a otros, mi vida dio un giro drástico, todo se tornó en base a este nuevo miembro de la familia.

Al intentar explicar la situación, no logro dar con las palabras correctas que expresen cabalmente lo que sentía en ese momento, pero podría resumir en que ya nada tenía la misma importancia de antes, solamente interesaba esta nueva personita.

Al pasar los días León ya había nacido, tras un embarazo de 37 semanas él llegó a nuestro lado, lo abrazamos y creció rápidamente con los infaltables problemas de salud no muy graves, pero complicados para padres primerizos como nosotros.

Mi agenda se ajustó a su límite. Entre tesis de la universidad, nuevos desafíos de vida y laborales ya salían algunas palabritas de la boca de León, su voz extremadamente dulce nos enamoraba día a día y lo sigue haciendo. Entre pasos y caídas, León ya comenzaba a caminar y a ponernos los pelos de punta en cada desequilibrio que acontecía en el día a día.

En síntesis, no puedo imaginarme mi vida de otra forma, sin León nada sería lo mismo, algo faltaría. Dios es sabio y puedo decir que toda su voluntad es perfecta, aunque en ocasiones no podamos entender ciertas decisiones que toma.

Nuestro día a día es agotador, nos cansamos un montón junto a mi esposa, la vida no es fácil, pero ese pequeño hace que todo el esfuerzo, sudor y lágrimas en ciertos días complicados valgan la pena. Puedo decir que a pesar de todo, somos una familia feliz y le doy gracias a Dios por darnos la oportunidad de poder compartir esta vida juntitos los tres.

 

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