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“La violencia contra los niños está naturalizada en Chile”

por | Jul 3, 2018 | Entrevistas 2 | 0 Comentarios

La Defensora de la Infancia, Patricia Muñoz, afirma a Mundo Papá que se debe aplicar un modelo de crianza con ternura, cariño y reconocimiento a los hijos.

La exfiscal y primera Defensora de la Infancia designada, Patricia Muñoz, tiene su posición muy clara en entrevista con Mundo Papá, sobre que 1 de cada 2 niños en el país sufran violencia psicológica y/o física de parte de sus padres, según un estudio de World Vision y de la Universidad de Chile.

“Creemos que es algo grave, y da cuenta de un aspecto que necesitamos requerimos atender con urgencia desde el punto de vista social, porque los mecanismos de modificaciones socioculturales son los que habitualmente tienen a demorarse más en reformarse y no necesariamente van a cambiar con el establecimiento de leyes”, afirma Muñoz.

El estudio también muestra que 9 de cada 10 niños en Chile admiten que reciben ternura y cariño de sus padres. ¿Cómo se explica esta realidad combinada con violencia?

Esa ambivalencia es orientadora respecto de la carencia de herramientas de los padres para poder entender la distinción entre disciplina y castigo. Y es eso lo que queremos modificar, llevando a que las situaciones se manejen sin tener que usar el castigo psicológico o físico, sino que con ternura, cariño y reconocimiento de sus derechos.

Necesitamos un compromiso de toda la sociedad chilena, en el sentido de ir erradicando los comportamientos violentos y para aprovechar lo que también revela el estudio, que tiene que ver con altos porcentajes de acciones de ternura, cariño y reconocimiento por parte de las familias a sus niños. Hay un terreno donde poder trabajar para potenciar el desarrollo de modelos de crianza que sean favorables para los pequeños.

Muchos padres afirman que “a mí me pegaron y me gritaron cuando fue necesario y no quedé traumado, sino que me sirvió”. ¿Cómo encontrar el equilibrio adecuado en la crianza de los hijos?

Este estudio muestra que existe una naturalización y minimización de la violencia aplicada por los padres a los hijos en Chile. Eso se da porque los tutores comparan con sus modelos de crianza el cómo ellos deben ejercer su labor con los niños, lo que contribuye a mantener en el tiempo situaciones no tolerables desde el punto de vista de la infancia y en las que hay que intervenir.

Lo importante acá es enseñar a los padres acerca de parentalidad positiva, con ternura, cariño, reconocimiento, y eso involucra realizar una distinción muy clara entre lo que es la disciplina y lo que es el castigo, que con cosas distintas.

¿Cuál es la diferencia entre disciplina y castigo?

El castigo efectivamente puede llegar a constituir maltrato infantil y la disciplina no, porque esta última tiene que ver con ir guiando la construcción del niño en su desarrollo general. Esto se aprecia en aquellos modelos de crianza donde existe ternura, cariño y reconocimiento y mejor crecimiento del pequeño, donde la violencia se posterga o simplemente no se aplica.

Por ahí pasa el trabajo de potenciar a las familias, cualquiera sea la composición de ésta, ya que el que la mitad de los niños sufra violencia psicológica o física es un tema transversal, independiente del nivel socioeconómico, por ejemplo. Este maltrato infantil no es algo que podamos atribuir a los sectores más vulnerables o a núcleos monoparentales, exclusivamente.

¿Cómo fomentará el Estado este modelo de crianza con ternura, cariño y reconocimiento?

Como Defensoría pretendemos que el Ministerio de Desarrollo Social y la Subsecretaría de la Niñez consideren estos elementos relativos a favorecer el trabajo con las familias, porque cuando hablamos de infancia, no se puede dejar de lado a quienes los rodean.

Desde ahí es importante que las políticas públicas que deriven del Acuerdo Nacional por la Infancia trabajen en potenciar el modelo de crianza con ternura, cariño y reconocimiento, y que atiendan los contextos de los niños para evitar situaciones de violencia que no solamente son perjudiciales desde el punto de vista de su desarrollo, sino que también existe evidencia de que los pequeños que sufren estos episodios luego replican estos comportamientos con sus hijos o con sus pares, lo que es sumamente negativo.

 

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