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“La hidrocefalia de mi hija jamás nos impedirá salir adelante”

por | Jun 22, 2018 | Historias Reales 2 | 0 Comentarios

Alexis Guajardo, Ingeniero en Climatización y Refrigeración, cuenta a Mundo Papá su fuerte, pero valiente experiencia como padre de Constanza Belén.

El Ingeniero en Climatización y Refrigeración, Alexis Guajardo, cuenta a Mundo Papá su fuerte, pero valiente experiencia como padre de Constanza Belén en la siguiente columna.

 

Soy Alexis Guajardo, Ingeniero en Climatización y Refrigeración. Quiero contar mi experiencia con mi hija Constanza Belén de 6 años, que la resumo como “una enfermedad jamás es un impedimento para salir adelante”.

El día que mi mujer Judith me contó que seríamos padres, quedé congelado, asombrado y con una alegría maravillosa. Quería gritar de felicidad y, de hecho, esperamos la noche de año nuevo para entregar este presente a nuestros padres.

En el proceso de embarazo era todo normal y como hombre siempre esperé un varón, pero nació siendo niña, sin complicaciones. En los meses iniciales, todo era puro amor, juguetear y salir a disfrutar juntos, sin embargo, en su primer añito de nacida mi hija quedó hospitalizada, no sabíamos qué hacer como padres jóvenes al no entender qué tenía.

Con el pecho frío, golpeé la mesa y dije a los médicos “¡cuéntenme la verdad!”. Mirando a mi hija en la camilla, me responden “hay que operar a Constanza Belén o se muere. El escáner nos indica que tiene los ventrículos inflamados, así que se va de urgencia al Instituto de Neurocirugía Asenjo”.

El informe médico diagnosticó que tiene hidrocefalia, que necesitaba con Urgencia una Válvula DVR en su cabeza para sobrevivir. Quedé paralizado, la operaron, salió todo perfecto y sobrevivió a pesar de su corta edad.

Pero cuando tenía 4 años, la válvula falló, por lo que pasamos navidad y año nuevo en el Instituto de Neurocirugía Asenjo nuevamente. Tuvo 11 operaciones muy complicadas y toda la familia -tanto materna como paterna- vivimos esos momentos con angustia. Fue sumamente difícil para nosotros.

Sin embargo, salimos adelante igual y apoyamos en cada instante a nuestra hija entregándole amor, atención y comprendiendo sus cambios de estado emocional, ya que sabemos cómo reacciona cuando está funcionando mal la válvula en su cerebro.

En septiembre del año pasado estuvimos un mes en el Instituto de Neurocirugía, pues nuestra hija volvió a recaer y tristemente regresó a pabellón, pero las ganas de vivir de mi Constanza Belén son las que me impulsan a seguir adelante.

Ver a mi pequeña sufrir es indescriptible, por eso estamos aferrados a Dios para que su salud mejore y pueda disfrutar de su infancia, ya hace un año y medio nació su hermanita menor Antonella, y ella como hermana mayor siempre quiere ayudarla y protegerla.

Todo esto lo escribo desde el Instituto de Neurocirugía Asenjo, porque mi niña quedó hospitalizada desde el día sábado 16 de junio y pasé el Día del Padre junto con ella. Tuve una tarde increíble, llena de emociones, alegría y sonrisas. La vida es maravillosa y quiero que la disfrute al 100%.

Cada vez que entra a pabellón, la dejo en manos del Señor. Es dichoso que al abrir sus ojitos me diga: “¿Papito, no terminé el regalo para ti?”. A lo que yo le respondo “Hija, tú eres mi mejor regalo, poto cagao”.

 

 

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