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“Jamás debemos olvidar que alguna vez todos fuimos niños”

por | Jul 13, 2018 | Historias Reales 2 | 0 Comentarios

Ricardo Rodríguez, humorista chileno conocido como ZIP ZUP, cuenta a Mundo Papá su experiencia con sus hijos Martín y Luciano. 

Ricardo Rodríguez, humorista chileno conocido como ZIP ZUP, cuenta a Mundo Papá su experiencia con sus hijos Martín y Luciano en la siguiente columna de opinión.

Cuando se menciona popularmente “De tal palo tal astilla”, en más de una ocasión me he dado cuenta que tiene mucho de razón el refrán. Los padres no tan sólo dejamos herencia a nuestros hijos al momento de morir. Durante nuestra vida de padres debemos necesariamente también dejar un legado. Una herencia se acepta, pero también se puede rechazar, en cambio el legado se adquiere sin previa aceptación y trasciende en el tiempo.

Mi tiempo con Martín (7 años) y Luciano (10 meses) me permite conversar, reírnos, jugar, conocerles y que me conozcan. Instruirlo con valores y principios de vida que les permitirán crecer con un corazón seguro y en paz frente a los difíciles y violentos tiempos que hoy estamos viviendo. En ese aspecto, me encanta verles sonreír con cada ocurrencia que les invento para provocar aquello. Tal vez parezca medio raro o anticuado, pero me gusta tratarlos de ¨usted¨, así como en mi niñez mi padre me enseñó a tratarlo, sin tutearlo, como se acostumbra en estos tiempos.

Los hijos aprenden por imitación, mis hijos no hacen nada que no me hayan visto a mi hacerlo. “Martín es un caballero”, dicen de él cuando se apresura a abrir la puerta para que: “Las damas pasen primero”. De vez en cuando practico deporte y juego fútbol. Yo siempre digo que para este deporte soy “Peligro de Gol”… después menciono que soy arquero. Hace algún tiempo, fuimos con Martín a participar del fútbol en una “Batalla de arqueros” (porque al igual que mi padre y yo, le gusta ese puesto de jugador). Le marcaron 8 goles ¡¡¡contra 1 que él anotó!!! Al terminar el torneo me dijo muy contento: – “Papá, ¡¡¡casi hago un 0 perfecto!!!”.

Me encanta su optimismo y creatividad para responder siempre con una talla o chiste. Pero lo que más me hace sentir orgulloso, es que a pesar de ser un niño y que se equivoca muchas veces, me he dado cuenta que existe en él una sonrisa constante que cada niño debiera siempre tener en su rostro y un legado de valores y principios que están en vías de desaparecer en estos difíciles y violentos tiempos que estamos viviendo. La obediencia, el respeto, la sinceridad, la lealtad, el compañerismo, el amor al prójimo, la perseverancia, la valentía y el optimismo permitirá continuar el legado que todo padre debería dejar a sus hijos.

Como referencia: Jesús no hizo nada que su Padre no le mostrara y mandara a hacer y su ejemplo ha trascendido los tiempos. El pequeño Lucianito, tiene también como referente a su hermano mayor y me llenan de alegría cuando con sus juegos y ocurrencias, me hacen transportarme al pasado y recordar lo que cada adulto jamás debemos de olvidar… que ALGUNA VEZ TODOS FUIMOS NIÑOS.

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