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“Es liberador como padre cuando pido perdón a mis hijos”

por | Jul 23, 2018 | Entrevistas 2 | 0 Comentarios

El actor y productor chileno de cine, teatro y tv, Francisco Melo, afirma a Mundo Papá que las jerarquías de poder con Florencia y Vicente están equiparadas. “Me gusta que me critiquen”.

Francisco Melo, actor y productor chileno de cine, teatro y televisión tiene dos hijos producto de su pasado matrimonio con la actriz Patricia Velasco, Florencia y Vicente, de 24 y 22 años. En entrevista con Mundo Papá, admite que está tranquilo, porque observa que ambos son felices y habla de parte de su vida familiar, aunque es bastante reservado con ella.

Además, “Pancho Melo”, como también es conocido, señala que en Chile “hay que potenciar el hecho de estar presente con los hijos, no en cantidad, sino que en calidad. Es fundamental que ellos sepan que los papás están ahí, que son incondicionales, que existe un corazón latente donde son lo más importante. Sea cual sea la realidad familiar. Eso implica conocimiento real de estos seres únicos e irrepetibles, pues aquello deja una marca positiva que trasciende en el tiempo”.

¿Cómo es tu relación con Florencia y Vicente? Muchas veces los padres separados ponen a sus hijos en medio de sus problemas.

Gracias a Dios, logramos con Patricia, que es la madre de mis dos hijos, no juntar el hecho de que el matrimonio llegara a su término con el concepto de familia, la cual entendimos que continuaba, pero con una estructura distinta en la cual comenzaron a aparecer otros actores. Eso implicó respeto, libertad y convivencia tremendamente sana.

Tanto Patricia como yo dejamos el espacio abierto para que ambos cumpliéramos a cabalidad la labor de padres, poniendo a nuestros hijos primero por amor. Eso fue muy bonito, ya que nunca tuvimos problemas de restricciones en visitas. Alcanzamos acuerdos sólo para ordenarnos.

Por eso logré mantener un vínculo afectivo con mis hijos, pues si bien no dormía cada noche con ellos, hacía lo imposible por verlos todos los días.

¿Ves frutos positivos de ello en tus hijos, actualmente?

Uno nunca lo sabe a cabalidad, pero en las señales de cuán felices son, noto que ellos están bastante realizados. La Florencia ya salió de su carrera de Ingeniería Comercial con Mención en Economía, iniciando su mundo laboral, pololeando, el Vicente está estudiando Geología, con pareja. Son dos cabros con sus vidas armadas. Quizás no de la forma que vi en mis padres, con más de 50 años de matrimonio, que es lo que lee uno en los libros, pero estoy tranquilo con mis hijos, más allá de los temores naturales que uno posee de cómo les seguirá yendo.

¿Cómo notas esa felicidad?

Uno los ve que se levantan en la mañana con ganas de vivir y eso me da a mí una tremenda alegría.

Ninguno de los dos siguió tu veta artística.

Mis hijos siguieron carreras nada que ver con el arte, pese a que yo y su madre somos actores, más allá de las sensibilidades de cada uno. Vicente, por ejemplo, es amante de la lectura y de la música, mientras que a Florencia le gusta la equitación. Todo esto, pese a que debieron sufrir largas esperas por nuestros ensayos, con los horarios raros que significa esta profesión.

A veces los fines de semana desaparecíamos por completo, a causa de nuestra labor de actores en filmaciones y no podíamos participar en ciertas actividades familiares. O bien, debíamos partir de repente de esas fiestas para dirigirnos a los ensayos. Sin embargo, siempre sentí que los encuentros con mis hijos eran iguales a los de otros papás con horarios más normales.

¿Te arrepientes haber llevado ese ritmo familiar?  

No siento que me arrepienta o debiera haber hecho algo distinto. Obviamente uno se plantea cuánto tiempo puede dedicar a los hijos, pero la gracia no es la cantidad, sino que la cualidad, esto es, cómo generas las rutinas y te conoces como grupo familiar, potenciando a cada uno. Por ejemplo, metidos en la cama viendo alguna película, bromeando, jugando cartas, escapándonos a almorzar un rico plato. Por tanto, creo que la relación ha sido buena, pues la confianza, el hablar, están en primera línea, quebrando las reglas de las estructuras jerárquicas antiguas donde sobre todo el papá era una figura de autoridad al que se le tenía un respeto tácito.

¿Cómo quebraste las reglas de las estructuras jerárquicas de los padres?

Pienso que hoy debe haber un respeto mutuo con los hijos, basado en el amor, pero sin jerarquías de poder, pese a que uno como autoridad igualmente lleva el timón. Yo como padre no soy superior a Florencia y Vicente, porque me equivoco igual que ellos y, por tanto, tienen el derecho de criticarme o de comentarme los errores que cometo, a opinar.

Estamos equiparados en términos de jerarquía de poder y es algo que también se observa paulatinamente a nivel de sociedad chilena. Eso genera un grato ambiente familiar y confianza, más allá de los secretos, miedos o confusiones que existen en las diferentes etapas como la adolescencia.

¿Te gusta que tus hijos te critiquen?

Sí, me gusta que mis hijos me critiquen y me digan “Ay papá”. Es su derecho al cuestionamiento, siempre con respeto y cariño, eso sí, que es clave. A veces sucede porque soy más cabro chico que ellos, dado que mi mundo laboral, el de la actuación, es más lúdico que en el que habitan ambos. Antes la palabra de la autoridad era infranqueable, y ahora ya no, lo que es liberador como padre ya que se debe aprender a pedir perdón. Ahí se suben unos escalones maravillosos en la relación, que, si bien no es de amistad por los roles, sí es de confianza.

¿Qué críticas has recibido de ellos?

Vicente es tremendamente prudente, un gran explorador, muy respetuoso. Es bastante raro que diga garabatos y aunque tiene amigos, no es amante de las fiestas, no le gusta tomar alcohol ni fumar. Yo, en contraposición, soy deslenguado, visceral, y mi hijo me lleva al orden con respecto a opiniones subidas de tono que entrego sobre otras personas. Es notable cómo aplica esa autoridad y, de hecho, lo realiza desde chico. Es parte del juego. Es que él y Florencia son más racionales.

En otro tema, aunque no fue tu caso, muchos papás que se separan afirman que la justicia falla más a favor de la mujer que de los hombres en Chile, en la tuición de los hijos. ¿Qué opinas?

Uno sabe que el vínculo con la madre es tremendamente fuerte, feroz, por el solo hecho de haber compartido 9 meses un mismo corazón y cuerpo. Y, por otra parte, siento que hay más ejemplos de malos padres que no se hacen cargo de sus hijos, en comparación a las mamás. Esas ovejas negras no representan a la gran mayoría de otros que sí sentimos que somos totalmente fundamentales en el desarrollo de nuestros cabros, no solamente a nivel de dinero que un juez obliga a otorgar.

Es por eso que a los padres que quieren cumplir su labor la balanza les sale más complicada. Y yo espero que esa situación se nivele justamente, para estar de igual a igual con las madres. Porque la presencia del uno es tan relevante como la del otro en la educación de sus hijos y las leyes chilenas deben reforzar eso.

Finalmente, ¿qué quieres dejar como legado a tus hijos?

Quisiera dejarles como legado el valor de vivir el momento y ser tremendamente felices. Sabiendo que uno no está solo en el mundo, porque es importante como seres humanos entender que existen redes de apoyo a las que debemos respetar.

 

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