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10 consejos para enfrentar la fiebre de nuestros hijos

por | Jun 12, 2018 | Tips 2 | 0 Comentarios

La Sociedad Chilena de Pediatría cuenta cuándo acudir al médico o al centro de salud más cercano con nuestros niños, en caso de virus respiratorios.

Se nos viene la época del año en que el frío, la contaminación atmosférica y los virus respiratorios provocan los temidos cuadros febriles en nuestros hijos. ¿Cómo podemos tratarlos adecuadamente y cuándo debemos consultar al médico o acudir al centro de salud más cercano? La Sociedad Chilena de Pediatría nos responde en 10 prácticos puntos.

 

  1. La fiebre no es una enfermedad. Sirve para defendernos contra las infecciones causadas tanto por virus como bacterias.
  2. La fiebre por sí misma no causa daño cerebral, ni ceguera, ni sordera, ni muerte.
  3. Algunos niños predispuestos (el 4% de ellos) pueden tener convulsiones por fiebre. Tratar la fiebre no previene las convulsiones. Nunca se debería dar medicamentos para bajar la fiebre con este fin.
  4. Sólo hay que usar medicamentos para la fiebre si hay malestar o dolor. El Ibuprofeno y el Paracetamol tienen la misma eficacia para ello. Sus dosis se calculan según el peso del niño, no según la edad. No es aconsejable alternar o combinar ambos medicamentos. No se debe dar Aspirina.
  5. Se desaconseja el uso de paños húmedos, friegas de alcohol, duchas o baños para bajar la fiebre.
  6. No cubrir ni desabrigar demasiado al niño con fiebre.
  7. El niño con fiebre debe estar bien hidratado. Hay que ofrecer líquidos a menudo, a ser posible con hidratos de carbono (zumos de fruta, batidos, papillas, etc.).
  8. Está desaconsejado el uso de Paracetamol o Ibuprofeno tras la vacunación para prevenir las reacciones febriles o las reacciones en la zona de la inyección.
  9. Ni el grado de la fiebre ni la respuesta al antitérmico nos orientan sobre la gravedad de la infección ni si está causada por virus o bacterias.
  10. Debe vigilar los signos de empeoramiento y consultar de forma urgente si su hijo tiene:
  • Manchitas en la piel, de color rojo, oscuro o morado, que no desaparecen al estirar la piel de alrededor.
  • Decaimiento, irritabilidad o llanto excesivo difícil de calmar.
  • Rigidez de cuello.
  • Convulsión o pérdida de conocimiento.
  • Dificultad para respirar (marca las costillas y hunde el esternón, se oyen como silbidos cuando respira, respiración muy rápida, agitada, etc.).
  • Vómitos y/o diarrea persistentes o muy abundantes que causen deshidratación (lengua seca, ausencia de saliva, ojos hundidos, etc.).
  • Si no orina o la orina es escasa.
  • Siempre hay que consultar urgentemente si tiene fiebre un niño menor de tres meses.
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